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08 junio 2011

Objetividad a la cresta



Me duele aceptar que todo anda muy mal y empeorará. No te quedes ahí parada que nada conseguirás. Si me he quedado acá es por qué no he podido moverme, este extenso tiempo que para mí es corto; no he podido lograr nada de lo que pude hacer  con presión. Soy una chilena de bajo perfil, desmotivada, pensando en la mañana cosas que nunca pasarán.
Trabajar, estudiar, qué gano con eso, nada. Venderme a un montón de guatones que ni les interesa que si aprendiste o no, que si vay a salir a delante. A nadie le importa ni una huevada, la gente está para nada, no sirven para nada, las mentes de hoy son estúpidas: han perdido el real sentido de estar vivos.
 Usted trabaje no más, si aquí se está muy bien ¿los compañeros te tratan bien?, te damos comida, te pagamos mal pero te damos un buen ambiente laboral. Después con la platita (setenta mil pesos) podrás pagar tus estudios, mantener a tus hijos, comprarte una casa, comprarte lo que tú quieras, no sé el cielo, el sol y todas las estrellas juntas.
Las cosas no son así. Son un montón de sombras y  artificios de tercera, los tratos son para cada estatuto social, el coa para los marginados, porque si no eris de la pobla te rompen a palo. Americanismos para los “de dinero”, como el “qué haevy gaia, me parece realmente cahallo, pero filo, vamos al mall, mira que me quiero comprar un Blackberry”. En el fondo los de la clase de al medio terminan aguantando tanta barbarie, no tenemos pero no somos pobres, entonces sólo nos queda decir “en qué les puedo servir” y parecer decentes, pero no tanto.
¡Si andas tan desconforme mejor haz otra cosa! Lo iba hacer ¿Y? No se pudo... al final el mundo es para unos pocos.

06 marzo 2011

Ando raja

Estoy más aburrida que oficinista bancario,
  que fiscalizador de micros
  ¡Qué guardia de la moneda!

Ahora pienso que
si esta cosa choca

-me resbalaría
 como cuando frena-

 mi cráneo se
impactaría en el
moderno y costoso,
no seguro, fierro:
tan verde y polietilenizado,
 incomodo
  y  caro
transporte.

27 enero 2011

Así son las cosas



 Los buenos tiempos son  año por medio
pero  el bueno fue el año anterior, creo.
la verdad estoy confundida; parece que
los años son malignos a medida que avanzan
 y no siguiera la ley del “por medio”.

 Por eso uso chalas con clavos
los lunes         
para olvidar que es lunes.

 Y por hoy mi mejor lección
fue la que dijo un sabio heladero:
“A los cabro` chico hay que tratarselos con cariño
y hay que  hacerlo con amors”

08 enero 2011

Al fin y al cabo no ando completamente en soledad

Alguien tocó la puerta
¿Quién será?dijo el don
- Soy yo, aquí estoy
no te preocupes.

Contra natura

¿Por qué tiraste del gatillo?
 nunca deseé la muerte,
 más bien el no haber nacido.

25 diciembre 2010

Nada nadan por acá

Dime que los presentimientos son errados, que a veces son sentimientos o una época en descompensa. Sobre lo anterior, quiero que me digas si es verdad que tus abrazos son fríos y distantes, porque busco algún calor y no encuentro. Me fastidio y no sabes cuánto por creerte algo.

 Me pena la pregunta si de verdad me quieres. Y me respondes siempre que sí y con poco ánimo. Prefiero un golpe duro, un no sería más claro, nada ambiguo, en vez del vacío de una onomatopeya. No quiero dar lastima, por qué te cuesta tanto lastimarme, tu orgulloso estandarte hace vacilar la verdad; que en el fondo ya todo acabo. Porque veo que nada funciona, que me siento un fastidio y no un agrado.

 Y la roca es arena que se confunde entre el desierto. Y tu vos es tan distante y desconocida. Me preocupa perderte sintiendo que ya te he perdido. Y me preocupa que nuestros días sean una mentira, que cada gota de amor que lanzo es para convencerte y no para pronunciar lo vivo entre nosotros. Pero los presentimientos tienen muchas veces la razón, quizá perdí el encanto. Sé que no lo tengo y te lo advertí.

 Sabes, el amor es un paso en falso, al final, creyendo en el caes en la paradoja; si no crees y te dejas, está todo bien. Digamos que para amar entonces hay que creer y esa fe será de ambos, si no se cree, no se convence del símbolo que llenan, si no creo es porque creo que tu no crees y si no crees, ambos no tenemos en que sostenernos, terminemos ya esto, paremos de mentirnos, no quiero más angustias, la soledad a veces me basta más que este disparo al alma ¿Cuántos santos murieron por sus ídolos? ¿Cuántos por creer se sintieron estafados? Yo no quiero saberme estafada y quiero creer que amo, que te tengo y tú a mí, que nada de esto es una ambigüedad, ni mucho menos una situación errática. Quiero sentirme en lo cierto. Y que los pensamientos están en orden y no malgastan su tiempo en tu presencia.

Actuaré como si te amara, porque eso siento que es lo correcto, lo que en el fondo mi ser quiere hacer, pese a mis dudas y desconciertos.

07 diciembre 2010

Estoiconfinado

Una rama es pisada en medio
de un gran bosque,
dicen algunos que después de eso
quedo pérdida entre la fronda y el pastizal.

 Ya había caído hace unos días,
 pero ahora
al ver la escisión de su cuerpo
repartida en el espacio,
se encontraba realmente triste .

 - ¡Por qué tu suela no vio al paso,
 que pisaba mi débil sustancia! - decía el vástago.

 Entonces comprendió que era una leve
sustancia en el camino,
sin trascendente más que otra
 parte que conforma el suelo.

Pero no lo era,
 ahora era agresiva,
 levantándose gloriosa
como un asta maldice:

 -Quizá los pasos sientan el lamentar de mí crujir
 y que el lamento sea tan grande
que una astilla llegue hasta tu planta
 y en un chillido me enajenes
 toda mi destruida inmanencia –entonces

en un toque casi celestial
 le arranca el polietileno,
traspasa el algodón
y finalmente
 la carne.

09 noviembre 2010

La sombra en la pared


Una pared choca
con la sombra
sentada en el vacío,
no deja recorrer
el otro lado,
no hay grietas
ni ranuras
 por salir;
sólo una sólida
desconsideración
 frívola
 como por si misma
 ante una desmerecedora sombra.

07 noviembre 2010

Confusión de no eruditos o Rock`n`Roll Study.



Un motivo para continuar, más palabras, menos gente, más cultura, simplicidad en el silencio mientras saboreo la melodiosa Naima y pensar que la noche permanecía en el día siendo mañana, pero los pájaros anuncian que falta poco tiempo y sólo debo dedicarme a una sola cosa, pensar; que quizá sea algo errado pero pensar bien o mal, para terminar con todo esto. Y no puedo, aunque lo desee; es la angustia del saxo, mirar a una profundidad inexacta, líneas que se mezclan y hasta ser nada, sólo letras confundidas desde mis ojos caen a una perdición mental

-         ¿Puedo pedirte que me expliques bien?
-         ¿Qué cosa?
-         Nada…

Y se cae en la resolución misteriosa: “ángeles”,  dirían algunos, más a cuanto el tiempo lo determine majestuosamente inquebrantable me mata el saberlo, pero continuemos en estas dedicadas estrofas: “Esta narración -dijo Pantagruel- parecía regocijante si no es preciso tener continuamente ante nuestros ojos el temor de Dios.” Entonces Dios se vuelve en silencio o el pecado sería estar mudos, llegan a mis entrañas cada palabra, por fin, pero no de aquella forma exacta. De la necesaria; necesitaría algo más que esto, debería dedicarme más a todo, desde el hecho que me despierto hasta el término de mis días, no sé si es conciente este momento, lo más seguro que no, que delirio, como muchas veces en un existencialismo vano.

Una vos, ya venía a salvarme quizá, era la susurrante Montaigniana que aclamaba sobre el entendimiento de mi perdición; la mayoría  de los placeres –dicen- nos estimulan y besan para mejor estrangularnos… Si la jaqueca no viniera antes de la  ebriedad, no beberíamos. Al punto que me venia a dar vueltas mientras mi “Rock`n`Roll Study” sería el cover perfecto a la situación, pero no era estudio, era el sueño, quizá de abandonar todo como Montaigne. Cómo quisiera esa utópica y ebria soledad, que ganas de reventar mis preocupaciones, que más da: que es casi una fantasiosa obra literaria, disfrazada de ensayo. Si de niños se leían historias jocosas de sueños absurdos ¡qué hay  ya en el transcurso del tiempo! Un montón de ilusión e imaginería de escritores ¿felices? Quien diría que nada de eso me parece, más siempre ocultan algo de desconforme y su felicidad tal vez se vea traducida al logro de supremacía gramatical o lo que prefieran, como un solo de guitarra o quizá la mejor letra del año. Y mi próximo Hit ya sabrán que será Rock`n`Roll Study. 

Mujer



Que a hombres arruinas.
Ambicionas las mentes
con tus virtudes vanas.
Has nacido para arruinar el mundo,
 ramera perfecta
 originaria del defecto,
 el mal te fortalece
 y hace carecer del resto.

 Deshonras tu familia
desmerecedora de ti.
 Desgraciada eres
 y por eso manchas
 en tinta de sangre.
Calumnia del mal,
desperfecto.

Bestia en disfraz de divinidad,
ninguna se salva;
qué te apuesto
que tu mujer
tampoco es santa.
Mátala, oye mis palabras.

Mujer es tu nombre,
¿mujer te haces llamar?;
dirán tus hijos.

Sálvate mujer
que nada de eso hay que callar,
defiéndete del miedo
 y se mi heroína,
los oídos no son sordos
a pesar de la dureza
de las palabras.
La fragilidad te atañe,
pero a la vez te da agallas.
Caes,
pero caes con virtud
y no de ese voluptuoso
 que hablan los ciegos del alma

02 noviembre 2010

Juego subjetivo de la realidad


                             


                      
                             


                             Etéreo. Porque
                   no quepo en ninguna  situa-
                ción,   sino   que,     en lo interme-
           dio de ustedes dos. Sí, un día pienso,
          creo estar aquí. Y luego allá ¿Será bueno
         para mi salud? Respondan, amigos míos!
        Aquellos, que se sienten en mi congoja; Pe-
        ro de la  cual no radican a mis íntimos sen-
       timientos, pues ¿no son ustedes lo que creo
        ver? Si es así: por qué mienten      como yo.
        ¡Miento! Créanme, seguro que no    es así. 
  Lo   que en verdad sucede, es que siento ser
  yo y no parte de ustedes ¿Y de qué otro “yo”pu-
  edo sentir más confianza, que    de mí mismo? E-
  mbrollo más o menos, aclarándoles aún más, no
   es que me sienta un “gran ser especial” difere-
     nte  a toda esta manada humana, a la vez, no
             soy la escoria de todo, ni lo equiva-
             lente a toda esta raza de homo sap-
             iens. Y por esto caigo en preguntar 
              ¿entonces, qué soy? ¡Que qué soy,
 Les  he dicho!   ¿Qué hago  aquí? 
 Por qué vendré a morir luego,  y
  no perderé el sentido de todo hoy, 
 que ni tanto es; más bien una in-
   finitesimal y desinteresada  his-
    toria para los demás. Por eso
 les digo:que sentido hay en todo esto.O mejor, 
me pregunto por qué le tomamos sentidoal 
sentir, por qué no simplemente lo sentimos, 
en ves de tomarnos el juicio de aquello que
percibimos sea verdadero y pal-pable. Ento-
nces,    dejaré de preguntar por qué me sie-
nto cómo en  una   farsa, un invento      ex-
traño,  palpablemente ficticio. Casualidad será 
verme     en un estante, junto    con   el resto 
de la creación,   un juguete    más   de  la col-
ección ambiciosa   de  Dios ¿de   Dios?  ¿Del
 hombre,   del   sistema  creado por  el    hom-
bre?  ¿De la sociedad,    de lo que        impone? 
¿Del capitalismo? Quien    sabe,     hoy   nos   
queda ser para creer en nosotros   mismos,
que     somos   lo       único           que tenemos: 
lo que     entregamos y demostramos        ser.

Marta



El más taciturno momento, curiosa parecía fijando su vista por la ventana para desmentirse ante el resto. No pensaba exponer tanta bajeza, esa muchedumbre no podía sospechar y miraba como corrían las luces al movimiento, nada interrumpía tal asombro además de que por la ventana lograba observar el reflejo de cada pasajero, le gustaba ver los rostros en plena seriedad hasta el punto de impaciencia. O de aquellas conversaciones que no le debería de incumbir a ella pero que, por lo cierto, ella pensaba que le servía de mucho como una lección de todo carácter. Es decir, desde los movimientos, la vos, risa, etc. Hasta los errores de aquellos personajes que observaba con expectación como en un teatro en vivo. Y cuando llegaba a casa se convertía en su personaje preferido. Hoy es Marta.

12 septiembre 2010

Asfixia




Algún momento pasa que
la sangre brota más fuerte 
que antes
y tus pasos se 
enfrentan 
a mi suerte.

Correr es inútil 
a pasos doy tropiezos.

Gritar ensordece, 
como mirar 
engaña al alma

¿Qué es lo que ocurre? 
¿Por qué no comprendo?

Mis pasos se pierden 
en una oscura tempestad
 Poseidónica.

Y cómo fecundo 
en el vientre
 a punto de parir
o partir;
salgo, 
 una noche, sin
nuevas dificultades 
para respirar
 más que

tu propia presencia.

16 julio 2010

Silencios








Porque no hay nada que hacer

me sentaré un momento

y así dejar, hasta lo más primitivo.

Extenso esbozo de tranquilidad,

disfrazada de perversidad

no tan severa empero cierta,

porque aquí estoy

esperando aquello

que mi subconsciente ordena.



Crisis subordinada

ante una mente aislada,

llevándome al resto

de memoria desvanecida

entre un homólogo paisaje

color gris.



Neutralidad fría,

acogedora, llenadora,

traicionera

aunque no me miente,

sino que, es clara,

es dura.



La verdad absoluta está ante los ojos;

siempre se ve todo

que en mímesis es nada,

dentro de cada todo insignificante.



29 junio 2010

Persecuciones lunáticas

“El camino de la verdad es ancho y fácil de hallar. El único inconveniente estriba en que los hombres no lo buscan”.

Confucio



Veía el tiempo fugarse, mientras que carecían de cambios mi mundo circundante y me agotaba de ver lo mismo todos los días; levantarme, ducharme, desayunar si alcanzaba, ver a la misma mujer en frente que siempre se burlaba de lo mal que hacía las cosas, es que, nada parecía marchar adecuadamente, como si nuestras funciones vitales fueran el centro del flujo intrínseco para poder existir, mientras que el resto, ya sea trabajo, comida, amigos, pareja, fuesen el complemento para que mi cuerpo se mantuviera en pie. Pero de que mi espíritu estaba muerto, lo estaba. En realidad vivía muerto porque el tiempo no me daba vida, no daba pasos. Para mí, un infeliz debió ser ese Crono: un detestable que te aprisiona en una realidad tan objetiva y fuera del pensamiento, del cual no te da respiro, ni siquiera es indulgente en lo que hace, es decir, alarga los tiempos fastidiosos y acorta los amenos ¿Qué clase de hombre era ese? Bueno, ninguno como nosotros, por eso es inmortal, para someternos en su capricho y nosotros aquí sin verlo, mientras se burla de sus séquitos. Y yo, uno más de ellos, he caído sometido ante él.



Caminaba por la calle Alameda con Santa Rosa, recién había salido del “Rincón Suizo”, lugar del que tengo costumbre de ir frecuentemente a beber. Afuera todo estaba repleto, las personas me pasaban a llevar: golpeándome el hombro y mirándome fijo. Y yo, ahí permanecía, era un estorbo para la corriente; a mi me gusta caminar lento por la calle, cosa que al resto le molesta, prefiero disfrutar el momento, porque tarde o temprano todos terminaremos encerrados en una caja, sin derecho a voz ni a voto, ni mucho menos al caminar libremente por la vereda tan atestada de la Alameda, todo eso se extrañará o quizá ni lo recordemos al llegar el momento crucial. Pensaba en eso camino al “paradero 9”, eran las once y cuarto, me lo puedo imaginar. Algo tambaleante era mi parada; como las luces que llegaban y no me dejaban entender el anunciado del recorrido. En desequilibrio levantaba el brazo para frenar el tránsito de los móviles, pero todo era en vano, el vidrio de un quiosco que al reflejo de la luz hacía efecto de espejo, me hizo entender el porque no frenaban las micros. Una me había parado, la tomé, dentro me azota un ambiente cálido distinto al de la intemperie… pero mis bolsillos no estaban.



- Por favor me lleva- le dije al chofer, el me mira con el ceño fruncido.

- Señor bájese, no puede pasar sin pagar- Me dice. En cuanto a mí, paso de todos modos. Camino por el pasillo.

- ¡Oye, te dije que te bajaras! ¡Bájate!- Yo me siento, y el chofer me abre todas las puertas y se detiene, entonces se suben más personas, el chofer camina hasta mi puesto, me agarra como un saco por los brazos y me hecha del transporte con ayuda de un tipo que se había subido al bus. Estaba mareado, caminaba por las calles, ahora las personas no me pasaban a llevar, sino que me evadían, me acuerdo cantar una canción que me enseño mi madre.







Un día Noé

a la selva fue,

puso los animales

alrededor de él.

El Señor está enfadado,

el diluvio va a caer.

"No os preocupéis,

que yo os salvaré". Y estaba el cocodrilo

y el orangután,

dos pequeñas serpientes

y el águila real.

El gato, el topo, el elefante,

no falta ninguno.

Tan sólo no se ve

a los dos micos.

Y gota a gota

empezó a llover

"¡Señor, que va a llover!"

"Pero no os preocupéis

¡que yo os salvaré!"



Me dolían las manos, mis manos ¡mira mis manos! Me las lavé mamá, pero están amarillas. Todo parecía oscurecerse ante mí, no se si mis ojos cerraban o mi mente apagaba, tal vez ambos. Me sentía ligero de cuerpo, cómo un niño. Era pequeño, saltaba las cuadrículas de las baldosas rojas, libre jugaba a gritarles a las personas y asustarlas aparentando ser unos de esos asesinos que veía por la televisión. Nadie compartía de mis juegos cómo yo. Se hizo tarde, lo noté porque mi ánimo decaía, me hecho al asfalto congelado, exhalaba aire y veía como se esfumaba mi aliento. No sentía mis pies ni mis manos. A lo lejos, veo un grupo de jóvenes. Eran jóvenes, creo…



- ¡Dame tu dinero!

- ¡Ah! Pero si no tengo – Reviso en mis bolsillos que no encontraba, mi acción fue muy tardía.

- Que me des tu dinero, deja ver que tienes en los bolsillos. ¡Eh! Tú, revisa - decía un niño, quizá de doce, no lo sé.

- No tiene nada – Le respondió el otro chico.

- ¡A ver, sale! Este no tiene nada. Maldito desgraciado – Entonces me escupe en la cara, me limpio el espeso fluido del rostro y lloraba por mi miseria.



Me empezó a dar arcadas, los golpes punzantes de esos preadolescentes parecían estremecer mi alma, me arrastraron hasta un callejón por los pies. Una luz me alumbraba, pareciera que grababan. Mi percepción de todo iba perdiéndose. Entendía que querían destrozarme, lo sentía como uno de ellos. Entonces uno se acerca y me patea la cara, luego mi estomago y mis partes débiles. Me desvistieron. El terror me aferraba, me hacía gritar, quedarme inmóvil: las imágenes eran ecos. La ira recorría mi cuerpo, frustrado, no podía hacer nada más que aletear mis extremidades, me sentía ardiendo, quería aniquilar a esos bandidos, degollarlos, partirlos en mil pedazos. A cambio de eso, me hallaba sin dignidad tirado en el cemento, sangrando, vomitando, sudado del espanto. Me atraparon de manera que ya no tenía capacidad de movimiento. No podía defenderme, veía nubloso, era tarde. De inmediato quede inconciente, para despertar con olor a estiércol, me veía bañado en café, mi piel estaba sucia, sentía bichos bajo la piel. Llovía y me ardía el cuerpo. Entre resaca, adormecimiento y convulsiones pase solo en algún callejón inhóspito, al grito nadie atendía mis suplicas. Era todo doloroso y confuso.



Volvió a pesarme el cuerpo, un perro me ladraba y aniquilaba mi cabeza. Olía a fermento de cerveza y sangre, mezclado con algo similar a un baño químico. Alguien pasa por el callejón, con mi último aliento suplico ayuda, me ve, me tapa con su casaca, agarra su celular, me hace una serie de preguntas que a penas contesté. Por fin sentía que podía descansar tranquilo y cierro mis ojos, me olvido de cada uno de mis organismos.



- Señora, su esposo esta mañana no respondía a estímulos, la ficha dice que cuando llegó tenía muestras de aliento etílico, y presenta múltiples lesiones: como hematoma en el estómago y nasal, además se asume un traumatismo encéfalo craneal, entre otros. Nosotros estamos haciendo lo que podemos para sanarlo – Sentía los sollozos de mi esposa ante la explicación del médico, una inyección me hizo lanzar un alarido, sentía que mi mujer trataba de lanzarse a mi pero los médicos le impedían tal acción.



Oír llorar a una mujer es lo peor que puedo sentir en la vida. Tanto sufrimiento causado por mí: ese tipo, que era yo, no valía la pena. Es que aún ella me quería y yo me daba cuenta tarde porque toda esta historia desaparecía: la camilla, los doctores, los aparatos, el olor a hospital. Nada quedaba, sólo la blancura de una sala y mi quietud. Sólo que esta vez, yo volvía a estar muerto luchando para detener esta melancolía, caramelos de distintos colores sanarán mis alucinaciones: como decía mi madre desesperada. Y ahora me encuentro con los brazos atados en una camisa de fuerza, encerrado en un cajón, pero para siempre.













23 junio 2010

Atropello a la razón

   Quizás el deber me este matando de apoco y no enriquezca el alma como lo pensaba, a lo mejor mi camino es errado, o quizás, sólo quizás puede ser que nada de lo que intenté sea por algo. Si nos morimos, todo se acaba. Si esperamos, todo perdemos. Si perdemos, aun si fuéramos todo, algún día seremos nada.

Y conservo la calma. Esto no me pertenece. No me vale como tal a no ser, solo ser por mi placer a conocer y vivir a mi elección de lo que concurra. Lo que me apasione y me llene por el momento bienvenido será,  como lo desagradable para aprender del mal, las esperanzas no se mueren, pero se callan con las decepciones de quien soy ahora y el porqué...


     No aminorare mis energías ante el poder desvalorizador o de esos tán terribles cuestionamientos por incongruencias de la naturaleza sistemática: un porqué hiciste esto si tenías que hacer aquello. Está bien compartir, pero no someterse a un dolor inválido del monotonismo perpetuo.

Caeré sobre mí. De mis errores - como una visión primordial al ímpetu intrínseco - será mejor detenerse a observar; que mientras uno se queja se pierden las maravillas del momento, no vendré a deplorar mi infortunio, no hecharé raíces en el juego del mundo...

17 junio 2010

Desilusión

¡Y que hacer por ahora!

Como esos personajes de cuentos tristes,

voy con caminar pesado

en donde nadie me quiere,

como hecho de valentía inalienable

solo a personas de un heroísmo estúpido,

caminar donde no debo para cansarme y

soñar más seguido para así entender

que todo aquel sopor es sólo

hasta el límite de la realidad

de una inconveniente modorra

y atormentarme más y más:

por que no combaten con él éxito;

no hay analogías dentro de lo

calculable con lo inconmensurable;

por que el sueño es ajeno a la fortuna.

¿Acaso

lo que tengo que hacer

es darme la misma pregunta fatigante?

¿Explotar mis sesos, hasta dejar de existir?

¿O comenzar desde ahora y olvidarme?

Dejar de pensar en pretensiones,

incredulidad en aquellas esperanzas,

soñar por aquello que no está;

el óbito prematuro.

Vine…

   Me olvide del sentido del cual vine

   en cuanto no pareciera necesitarlo.



   Fabriqué en su mente las grandezas

  de un hombre,

  que nunca fue y se lo creyó.



   Todo: para que él me disfrace de puta

   y me humille bajos sus pies.



   Había un alma en pena

   por las esquinas de esta sala,

  no querían callar su color.

  Aunque todos quisieran

  silenciar lo absurdo,

  las mentes evocaban

  tiempos de escarlatas.


 Esos hombres ya viejos

 se veían como niños,

en una esquina

con una fantasiosa mujer.

Siendo un sucio niño en sueños

o a lo mejor

tan sólo un niño.

08 mayo 2010

Vasos vacíos

Cuando no hay nada mejor que hacer

y el desenfreno se vuelve amigo del jolgorio,

ese soplo de entre alegría y desorden

que se apodera,

domina a la gente.


Y no soy inmune:

mientras me voy,

que el loco se quede aqui

para el placer

de hacer sonreír por mí,

y así, abandonar de mí lo más remoto.
 
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